Soy estudiante en la Facultad de Enfermería de la Universidad de Sevilla. Pese haber tenido que presentarme dos años a las pruebas de Selectividad para poder acceder a esta enseñanza, al fin lo he logrado. Mi vocación por esta profesión viene de muy pequeña, de la ilusión de poder ayudar a los que más lo necesitan en su día a día, y de hacer el sufrimiento de las personas más ameno.
La enfermería no solo es poner una vía o como cree la gente, ir todo el rato detrás del médico, es mucho más que eso. Un enfermero tiene el deber de cuidar a los pacientes y a ayudarlos a que ellos sepan autocuidarse el día de mañana.
Ser enfermera es estar con una persona, en la mayoría de casos, en sus últimos días de vida y hacer que se sientan valorados y apreciados por alguien, es saber comportarse ante situaciones desfavorables, como puede ser un mal diagnóstico, y mantener la postura, para no desanimar más de lo que ya están, ni al paciente ni a los familiares, se trata de una profesión muy humana, en la que la entrega en el trabajo lo es todo.
En este trabajo se necesita sobre todo humanidad, y me gustaría ser una de esas personas que aporten su granito de arena para ayudar a los demás.


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